Emplazamiento
En cuanto al origen de la parcela donde se levantará luego el templo, una parte inicialmente fue adquirida en 1824 por el señor José Joaquín Tellechea a José María Arreaza junto con una casa preexistente, la cual funcionó como centro ceremonial hasta que se efectuó la nueva construcción. El documento de protocolización, entre otras cosas señala que Arreaza da en venta a Tellechea “* .¿una casa de bajareque cubierta de teja, cituada (sic) en la ciudad de Barcelona en una de las esquinas de la calle Santa Eulalia compuesta de una sala, su corredor, y barios quartos (sic), su fondo de quarenta varas, su frente desde la esquina que hace calle travieza (sic) con el costado al cementerio hasta pegar con la casa que antes era de la propiedad de la Sra. María de los Reyes, viuda de Don. Nicolas Aspiazu...”.
La venta del inmueble, del que sabemos contaba aproximadamente 33,4 metros de profundidad, se hizo por la suma de noventa pesos. La propiedad había sido una herencia de los padres del señor Arreaza. En ese mismo acto, el señor Tellechea cede la casa a la Logia “Protectora de las Virtudes”; desde ese momento esta logia ocupa el inmueble donde años más tarde construirá un nuevo edificio.
Otra parcela baldía, vecina a la anterior por su lado Sur, fue adquirida tres décadas más tarde para completar el área de construcción del futuro edificio; esta negociación se efectúa el 17 de febrero de 1856, tal como se desprende de una lápida ubicada detrás del trono del Venerable Maestro en la Cámara de Aprendiz del dicho Templo, que registra el momento de la compra. (Según otra fuente, el contrato de compra-venta se realiza un poco antes, el 31 de marzo de 1853, dato que se encontraría bajo el Folio 10, Protocolo N* 8, Año 1853 del Registro Subalterno de la ciudad de Barcelona. Esta información no se pudo verificar). En cuanto a los representantes que intervienen en la adquisición de este otro terreno, se encuentran Pedro Arreaza, dueño anterior del inmueble, y Mariano Castro, Venerable Maestro para la época, en representación de la Comunidad Masónica.
La nueva parcela en esquina, con 24,5 metros de frente y 29,5 metros de fondo, está emplazada en el cruce de las calles “Juncal” con “San Juan”; la misma contaba con una privilegiada situación, al final de la calle que pasa sobre el lado Sur de la antigua plaza Mayor (Boyacá) y de la Iglesia Parroquial, junto a uno de los dos puentes que da acceso a la ciudad —el “Cayaurima”— y el Cementerio. Su anexión al anterior inmueble permitió disponer de una superficie cercana a los 1.100 metros cuadrados, lo que posibilitaba la construcción de un amplio edificio.
El Edificio
Sobre los inmuebles adquiridos entre 1824 y 1856, se comienza a levantar la nueva estructura que servirá de principal centro ceremonial masónico a la ciudad de Barcelona, cuya construcción se concluye el 30 de diciembre de 1858, tal y como lo señala uno de los murales que decora su interior. Este mural también menciona la participación de dos conocidos artistas y respetados masones del oriente del país en los trabajos: “el arquitecto Ramón Irigoyen y el pintor R. Bolet”.
Se cuenta con pocos datos biográficos del arquitecto Ramón Irigoyen, Grado 32 —o “Sublime y Valiente Príncipe del Real Secreto”— según el Cuadro de Dignidades y miembros de la Respetable Logia “Protectora de las Virtudes N” 1”, del año 1864.(Para el año 1864 su hijo, también llamado Ramón, era capitular del Grado 18, es decir, “Soberano Príncipe Rosacruz”, mientras que otro Irigoyen formaba parte de la misma Logia con el Grado de Maestro (BN, Cuadros de Cuerpos Masónicos de Venezuela 1851-1887).
Se desconoce en cuál institución Irigoyen pudo haber realizado estudios profesionales, no obstante se sabe que contribuyó con la realización de varias obras icónicas de la ciudad de Barcelona, de clara filiación neoclasicista, entre ellas el Teatro Cajigal (1894-95) (Sobre este edificio, el cronista Salomón De lima, ha escrito: “El Teatro Cajigal, orgullo de Barcelona, obra de gran valor artístico en todas sus manifestaciones, fue construido durante los años 1894-95, e inaugurado el 21 de febrero del mismo año mencionado, en honor al Gran Mariscal de Ayacucho, bajo la administración del general Nicolás Rolando (...) En la realización de la obra, cuya dirección estuvo a cargo de un ingeniero alemán contratado personalmente por el General Rolando, actuó de manera responsable el arquitecto don Ramón Irigoyen...”.) y la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen (1896) (Según Rodríguez ) en los muros de dicha Iglesia se encuentran grabados los nombres del ingeniero Andrés Galindo y del Arquitecto Ramón Irigoyen como directores de la obra), construidas durante la presidencia estadal del general Nicolás Rolando. En 1872, Irigoyen había sido miembro de la “Junta de Fomento y Ornato” del estado Barcelona (Memoria del Ministerio de Fomento)”.( La Junta estaba constituida por un Presidente, José Antonio Velutini como Presidente (quien para el año 1868 contaba con el tercer Grado, es decir Maestro Mason) y cinco vocales: Rafael Adrian hijo; Ramón Irigoyen; Leonardo Jiménez (quien fuera el Venerable Maestro cuando se concluyó el Templo de Barcelona, y para ese año aun continua con el Grado Capitular N* 5, es decir, Maestro Perfecto); y Basilio Couturier.)
Por su parte, el dibujante, acuarelista, pintor y litógrafo Ramón Bolet Peraza (1836- 1876), quien para el momento era Maestro Mason Grado Nro 3, es probablemente el artista venezolano más destacado de su época; de su indudable autoría es el conjunto de pinturas murales de estilo pompeyano que decoran la Cámara de Aprendiz, que representan elementos arquitectónicos y decorativos (columnas, entablamentos y cortinas) de estilo neoclásico (Estos murales fueron restaurados en 1931 por el decorador Eulalio Rafael Silva.)
No obstante, Bolet parece haber traspasando los límites disciplinares de la pintura para adentrarse también en el área del diseño arquitectónico. En ese sentido, se le atribuye haber proyectado la fachada del Mercado de Barcelona (ahora demolido) y las del propio Templo Masónico de esa ciudad; su amigo L. Terrero 1877 señala: “... no podía escaparle [a Bolet] la arquitectura, ese maravilloso concierto de la ciencia y el arte...la elegante fachada del mercado de Barcelona, la correcta de su templo masónico, cuyos salones pintó al oleo...”.
Si bien Irigoyen y Bolet Peraza parecen haber manejado con habilidad los estilos históricos, la configuración arquitectónica del templo masónico de Barcelona no se aleja de los esquemas espaciales típicos de las edificaciones civiles del período colonial. En efecto, a diferencia del templo de la Guaira, el de Barcelona adopta las técnicas constructivas y la organización espacial tradicional de la vivienda urbana venezolana, desarrollada alrededor de un patio central principal rodeado de corredores y con fachadas continuas que siguen el alineamiento de las manzanas.
El edificio, de una planta, tiene en total 44,5 metros de largo y 29,5 metros de fondo; se distribuye a partir de dos zonas funcionales: la que corresponde a las aéreas ceremoniales propiamente dichas, dispuestas en crujías junto al patio principal, donde se encuentran las cámaras de Aprendiz y Compañero, Negra o de Maestro, Capitular y del Consejo Kadosh y el Cuarto de Reflexión (área que probablemente corresponda con la parcela adquirida en 1853) y; la zona de servicio, que ocupa el lado Norte (acaso sobre el inmueble comprado en 1824), donde están el Salón de Banquetes otros servicios. Sencillas columnas toscanas soportan los techos de los corredores, con pares, nudillos y tirantes labrados en madera y caña amarga, cubiertos de tejas. Las diferentes cámaras ocupan secuencialmente los espacios situados alrededor del patio principal; se destaca la Cámara de Aprendiz, la más amplia de todas, con 20 metro de largo por 6 de ancho; distingue este espacio la seria de murales elaborados por el pintor Bolet; cuenta con un enlosado ajedrezado blanco y negro hecho con baldosas hidráulicas, siete gradas que separan el trono del Venerable Maestro de los Hermanos y las dos Columnas “J” y “B”, coronadas con capiteles corintios, que soportan las esferas “Terrestre” y “Celeste”. Contigua a la Cámara de Aprendiz se halla la de Maestro, Negra o del Medio; se halla decorada con simbólicas calaveras, lágrimas y amplios tramos de pared pintados de negro así como con un enlozado mosaico ajedrezado blanco y negro.
La Cámara Capitular es más pequeña que las dos anteriores; la decoración interior se caracteriza por el uso del color rojo, incluso en el pavimento ajedrezado de sus baldosas hidráulicas, rojas y blancas. La Cámara del Kadosch incorpora en sus paredes el símbolo del Oriente con su “Águila Bicéfala”, emblema distintivo de los altos Grados Masónicos; su enlosado es en forma de ajedrez rosa y blanco. Finalmente, una escalera lleva a la antesala del “Cuarto de Reflexión” o “VITRIOL” (Siglas de “Visita Interiora Terra Rectificando Invenies Occultum Lapidem “(Visita el interior de la tierra y rectificando usted encontrará la piedra oculta))., espacio ubicado en el sótano del templo, representativo de la última fase de la iniciación del profano antes de “nacer” como masón. Las fachadas diseñadas por Irigoyen y Bolet Peraza, en cambio, sí introducen algunas variaciones con respecto al arreglo de las casas tradicionales y hacen destacar el edificio en su contexto; se presentan como extensos muros con vanos rematados en arcos de medio punto, en su mayoría ciegos, encuadrados en portadas salientes. El vano de la puerta principal se destaca por estar rematado por un frontón triangular, que se apoya sobre un parapeto que rodea todo el inmueble y oculta las vertientes del techo, elementos que le confieren un fuerte aspecto neoclásico.
Si bien el templo masónico de Barcelona mantiene la tipología de la casa tradicional venezolana heredada de la colonia, la introducción tanto de un sencillo arreglo neoclásico (frontones triangulares, parapetos que ocultan la vertiente de los techos, etc.) sobre su como de una ambientación interior con murales de estilo pompeyano, también neoclásicos, se convertirá en una pauta que será replicada por algunos templos masónicos que se edificarán posteriormente en otras ciudades venezolanas.
Bibliografía
Templos masónicos en Venezuela
Msc. Briceño Domingo, Jipson.
Trabajo de Grado UCV.
Recopila: Alberto J Di Salle M.
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