lunes, 16 de junio de 2025

Reflexiones de Mi Cuarto


Pasan los días y los resultados todos, parecieran que son los mismos, pasa y pasa mas de lo que pienso, actúo y me gana la ansiedad, trato de no desesperar al que espera, y me vuelve a ganar la desesperación, busco respuestas y me llueven preguntas, que difícil es estar en la posición de director de la obra y cuando por fin se monta en escena , lo qué haces es ser el maquillista para enmendar la obra porque los actores de reparto que están por el momento, en su prepotencia se creen con derechos, cuando ni si quieran saben donde buscar los deberes que deben cumplir,  toca levantarse sin encorvamientos, porque la lucha a la cual te has dedicado es más grande que todo eso, más sutil, más noble pero sobre todo más grande que tú. 


Toca sacudirse el polvo, el polvo que los demás están empeñados en lanzarte encima y que es sobrante de sus problemas, de sus limitaciones, inconformidades y vaya usted a saber cuantas cosas más, pues bien, dos palmadas a mi saco y a continuar, ahora siento en mis hombros  los golpes cariñosos de esas palmadas, pero un momento,  no me las he dado yo, veo mi saco y ha quedado otra vez en su color original, son cuatro, cuatro golpes secos pero amables, firmes pero con la fuerza necesaria para no provocar dolor, me pongo de pie y lentamente levanto la mirada, son los cuatro pilares que mantienen firme mi templo, son las flores que adornan mi jardín, tres rosas rojas y 1  rosa azul, son el combustible de esta alma  que se encuentra en este vehículo terrenal que algunos llaman cuerpo y que muchos han tratado innumerables veces desesperadamente desesperar, un lugar un poco peculiar, pues en ese jardín también florecen otras variedades de flores, unas grandes otras pequeñas  que perfuman el ambiente y complementan la belleza y su esencia,  pero lo más increíble de ese lugar es, que no crece maleza,. 


Pues si, una vez más están ahí, en el momento más caluroso de mi día, florecen así no más, aún cuando el jardinero por diversos motivos que lo distraen se olvida de colocarles un poco de agua y algo de abono, no es siempre, pero sucede. 


Y a pesar de todo esto que les he contado sin embargo cuando entras en cuenta, te das cuenta, que ahí están con los que cuentas, aunque por sacar cuentas, te aíslas y los aíslas más de la cuenta, sin darte cuenta. 


Y allí antes tus ojos está,  ese jardín de diversas especies, ese jardín de las cuatro rosas, el de las rosas que han sido, son y serán, los que aromatizan el perfume de tu jardín, y lo más sublime de todo esta historia que he contado, es que no es historia, si no realidad. 

LA CAVERNA DE PLATÓN


Platón describió,​ en su alegoría de la caverna, un espacio cavernoso en el que se encuentran un grupo de hombres prisioneros desde su nacimiento, con cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos se encuentra un muro con un pasillo y seguidamente, y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.

Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.

Continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que esta es causa y fundamento de la primera que está compuesta solo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior (hombres, árboles, lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente "el Sol y lo que le es propio", metáfora que encarna la idea de bien.

La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para "liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que estos se rieran de él. El motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que estos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad, con lo que se entrevé una alusión al esfuerzo de Sócrates por ayudar a los hombres a llegar a la verdad y a su fracaso al ser condenado a muerte.





El Arte Real

El Arte Real


El arte real ha jugado un papel importante en la práctica y difusión de la masonería, particularmente durante su surgimiento en el siglo XVIII. La relación entre la representación visual y el simbolismo en la obra de arte real masónica es un tema de interés y exploración. El simbolismo masónico, con sus alusiones al misterio, misterios y lo oculto, resuena bien con la imaginación moderna y postmoderna. A medida que la masonería creció en popularidad, el arte real se volvió fundamental en su práctica, retórica y difusión mundial. Este vínculo entre el arte real y la masonería es evidente en exposiciones que exploran los ideales y el impacto de la organización, y muestran materiales físicos que reflejan sus ambiciones y tensiones. Los estudiosos han buscado en varias formas de arte para comprender la influencia de la ideología masónica, examinando el arte visual, la arquitectura y las artes escénicas. Al examinar la masonería a través de sus propias prácticas, los investigadores esperan descubrir la formación y evolución de la organización. En estas representaciones artísticas, la luz suele tener un significado simbólico ligado a lo intangible y espiritual debido a su naturaleza etérea. De esta manera, el arte real sirve como medio a través del cual la masonería comunica sus mensajes y refuerza su simbolismo a sus miembros y al resto del mundo.

 


El ARTE REAL en la masonería se expresa por medio del trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo comienza a hacer el masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla, a los cuales posteriormente le va sumando otras herramientas.  El simbolismo de estos elementos herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad del sujeto. El ARTE HERMÉTICO -o Arte Real-es un don del cielo, un auténtico regalo de Dios al que pocos son invitados. La iniciación es una llamada que experimentan pocos hombres y que les permite un alejamiento del mundo exterior y un acercamiento a sí mismos.

 

 DEL ARTE REAL

Al hablar del Arte Real es necesario viajar en el tiempo. Recordemos que la Orden tiene su origen en los constructores del pasado medieval. Es decir, hombres expertos en la elaboración de catedrales que transmitían sus conocimientos mediante símbolos, enseñanzas y palabras únicas que, siendo secretas, permitían mantener el núcleo de conocimientos intacto.

Los Antiguos Gremios de Constructores medievales son la cuna histórica, simbólica y filosófica de la masonería. Esta proviene de una iniciación de oficio derivada de aquéllas corporaciones medievales, las que le han transmitido su estructura, sus grados iniciáticos y el hermoso, cuanto sublime, simbolismo representado por el Arte de Construir que, para la masonería, constituye un arte sagrado, espiritual y expresado por medio del ritual.

La masonería regular trabaja simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio espiritual que dirige y orienta sus trabajos y cuya influencia es transmitida al neófito por medio del ritual de iniciación. Esta construcción es al mismo tiempo interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, él mismo, un templo en el que se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una piedra del templo que levanta junto a sus hermanos de logia "de todos los tiempos y extendidos sobre la faz de la tierra". 

El ARTE REAL de la masonería se expresa por medio del trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo hace el masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla.  El simbolismo de estos elementos herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad del sujeto. Basta examinar las majestuosas construcciones. Así la Orden toma de ellos su modo de trabajo y simbolismo y lo convierte en su lenguaje y su método esencial de enseñanza y comunicación. Lo que nos lleva necesariamente, hacer una brevísima digresión sobre qué es o en qué consiste un símbolo. En efecto, tradicionalmente, el símbolo se ha entendido como un intermediario entre dos realidades. Una perceptible, conocida; y otra desconocida, menos perceptible que la primera, por lo cual ese símbolo es el vehículo que posibilita ese conocimiento, esa esencia de diversa índole, sea ésta espiritual, cognoscitiva o de alguna otra naturaleza. De esta manera, aprender simbólicamente es un modo de aprender activo Supone una participación activa nuestra; mediante la conjugación de operaciones y procesos mentales que unen la información acumulada en nosotros y la recibida por el símbolo, lo que redunda en crear una nueva realidad. Este esfuerzo reflexivo generará progreso individual.

 

Como se hace EL ARTE REAL

Recapitulando “Arte Real”, empleada por la masonería tiene su origen en la construcción de catedrales era un arte "real" por aliar conocimientos técnicos y espirituales. Hoy la masonería especulativa, heredera de los constructores de catedrales es decir de la masonería operativa, sigue utilizando la expresión "arte real" para designar a sus trabajos, dando a entender que dichos trabajos tienen un contenido e ideal trascendental. En efecto, el ARTE REAL permite trabajar simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio espiritual que dirige y orienta sus trabajos, y cuya influencia es transmitida por medio del ritual de la iniciación. Esta construcción es al mismo tiempo interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, un templo en el que se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una piedra del templo que levanta junto a sus hermanos de logia. En otras palabras, La Masonería contemporánea, necesariamente filosófica, aplica las reglas de la construcción al Templo o Edificio Espiritual , cuyo levantamiento exige de sus operarios un doble esfuerzo: la construcción personal en los terrenos de su propio "Yo interno" (Que ira transmutando) y la construcción externa en los escenarios del mundo, de la sociedad, de la comunidad, estructurados sobre la base de los Principios Masónicos: la tolerancia, el reconocimiento de igualdad del ser humano y la posibilidad política de acceder a esquemas jurídicos que la garanticen, la libertad, la fraternidad sin distinción de credos (o sin ellos) ideologías, razas, clases y orígenes sociales. De esta manera se realiza, el Arte Real, trabajando sobre la "piedra bruta", es decir sobre el individuo, desbastando, puliendo y escuadrando la piedra hasta transformarla en "piedra cúbica de la Maestría", gracias a las reglas tradicionales del "Arte Real"

 

 Construcción del Templo Interior

Es aquí donde el “Arte Real” cobra mayor significación, porque se une con la tradición Hermética. Específicamente con la Alquimia, la cual es el arte de transmutar los metales viles en oro o plata, tal definición es la cara visible de la alquimia exotérica presentada a los profanos. La ciencia ha demostrado que esto es químicamente imposible. Sin embargo, la cara oculta de la alquimia, accesible sólo a los iniciados, consiste en adquirir virtudes como la verdad, la perfección del alma, la contemplación de Dios, donde el oro es sólo un símbolo. Es el hombre quien se transforma se transmuta y deja de ser un metal y se convierte en otro. En otras palabras, la alquimia trasmuta una materia densa, plomo (o el hombre con sus vicios y pasiones) en un metal sublime, el oro (o el hombre con virtudes) Así las cosas existe una perfecta analogía con la alquimia la "Gran Obra" se realiza trabajando sobre la "materia prima" y transformándola en "piedra filosofal" (el hombre que se transmuta) según las reglas del "Arte Real hermético". Operación que resume la máxima de Basilio Valentino: V.I.T.R.I.O.L. (Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem: Visita el interior de la Tierra, por rectificación encontrarás la piedra oculta).  La aplicación práctica, debo como Masón transformar los vicios (metales viles) en virtudes (metales nobles) y a los hombres en hermanos viviendo la fraternidad en serio, a los ignorantes en sabios, a los hipócritas en sinceros y a los ambiciosos en humildes y a los desleales en hombres rectos que traten igual a los desiguales en justicia. De esta manera se construye el Templo interior, ejerciendo el Arte Real para el perfeccionamiento del individuo. En esta parte, corresponde reflexionar un poco más.


El Arte Real es, entonces, un proceso de transformación, un cambio gradual del hombre que abandona poco a poco las asperezas y las rebabas de su personalidad profana y grosera para aproximarse a su templo interior, es decir, al regocijo interno que le da la Luz de la Verdad, la cual proviene de la iluminación de comprender la verdadera esencia de Dios, más allá de creencias, dogmatismos y formulismos del culto religioso. Esta visión interna, que nace de la transformación interior -el desbastamiento de la Piedra Bruta- es lo que la masonería llama "cuadrar la piedra", es decir, hacerla cúbica pero como una evolución de la piedra tosca que abandona poco a poco sus formas para transitar al mejoramiento continuo de la personalidad. Por eso, en vano trabaja y se esfuerza el masón si sus trabajos no son a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Bien lo dicen David, el salmista: "Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles" y Santiago en el Cap.2 Versículo 8: “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis.”

sábado, 7 de junio de 2025

Simón Bolívar y la Masonería

  Simón Bolívar y la Masonería

Simón Bolívar es un personaje realmente singular, adelantado a su tiempo. Junto con otros padres de la emancipación americana, soñaron con una América unida, una idea que aunque algo tibia y mediocre, sigue siendo el ideal que muchos políticos intentan alcanzar hoy en día. Ese fue el inicio de un gran sueño.

Para abordar este tema, parto del relato de uno de los biógrafos más importantes del Libertador, Jules Manzini, quien asegura que Bolívar se inició en la logia mirandista Lautaro, en Cádiz. Sobre esta base, exploraremos los detalles.

Las logias mirandistas fueron fundadas por Sebastián Francisco de Miranda, un verdadero precursor de la independencia americana. Fue él quien le dio a Colombia su nombre, participó en muchas batallas, y formó parte del grupo de hermanos franceses que lucharon junto a los revolucionarios de Franklin en la independencia de Estados Unidos. Miranda fue un hombre universal, cuyo nombre está en el Arco del Triunfo en París. Fue un soñador, libertario, incansable luchador, culto y estratega, además de un masón creador de logias e instigador de sociedades secretas que conspiraban por la libertad de América.

La iniciación

Después de la muerte de su esposa María Teresa del Toro a principios de 1803, Simón Bolívar atravesó un profundo estado de abatimiento, casi desesperación. En busca de respuestas y consuelo viajó a España, y se dice que fue en Cádiz, en la logia gaditana Lautaro, donde fue reconocido y admitido como aprendiz masón.

Sin embargo, aunque se dice que su iniciación fue en 1803, Bolívar no llegó a Cádiz sino hasta diciembre de ese año, lo que hace poco probable que hubiera podido ser admitido en tan poco tiempo, y menos aún siendo menor de edad (nació el 24 de julio de 1783). Por eso, algunos sostienen que su ingreso ocurrió en febrero de 1804 o incluso más tarde, y creo que la fecha más probable es en 1805.

Hay quienes argumentan que fue iniciado en 1806 en la logia Londres #5, pero esa versión es cuestionable, especialmente porque uno de los documentos más confiables sobre su actividad masónica es un aumento de grado fechado el 11 de noviembre de 1805.

En cuanto a la idea más popular de su iniciación en 1803, habría que aceptar que antes de su segundo viaje a Europa, ya había contactado en Caracas con representantes de Miranda para su ingreso a la logia poco después de llegar a Cádiz. Pero me parece poco probable dado su estado emocional.

Cuando llegó a España estaba profundamente deprimido por la muerte de su esposa. El duelo suele impedir que una persona se involucre en actividades intelectuales, porque la mente queda fija en la persona perdida, y él mismo dijo: “la pena de amor es un tormento, pero un tormento delicioso”.

Esa mezcla de atracción y rechazo hacia su pérdida lo llevó a dejar su casa en San Mateo y a buscar consuelo con su suegro. En ese estado, le resultaba difícil comprometerse con una nueva experiencia emocional intensa, como la iniciación masónica.

Luego, ya en París a principios de 1804, Bolívar adoptó una defensa maníaca para enfrentar su tristeza: llevaba una vida de fiestas, juegos, mujeres, teatro y excesos, incluso impuso la moda del sombrero “bolívar”. Este comportamiento tan impulsivo y narcisista no parece el estado ideal para iniciarse en la Masonería.

Podría pensarse que era hipomaníaco y por eso hiperactivo, pero creo más bien que tenía un trastorno límite de la personalidad, lo que explica sus cambios de ánimo.

Después de unos meses, la tristeza volvió y buscó algo firme a qué aferrarse. Ese “ancla” llegó en 1804 con Simón Rodríguez, a quien llamaba “el Sócrates de Caracas, un amigo que adoro”. Rodríguez era masón y su encuentro con él marcó un cambio: Bolívar dejó su lujoso apartamento y se mudó a uno más modesto con su maestro. Su interés por Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Spinoza y otros pensadores se reavivó.

Entonces sí, estaba en condiciones, tanto de edad como de ánimo, para acercarse a la Masonería y recibir las enseñanzas de su mentor.

El aumento de salario

En París, en la primavera de 1804, Bolívar tenía 22 años cuando recibió su aumento de salario al grado de Compañero en la respetable logia San Alejandro de Escocia, que se reunía dos veces al mes. Según un documento original fechado el 11 de noviembre de 1805, fue ese día cuando fue elevado a Compañero, justo antes de emprender un viaje importante.

Lamentablemente, el documento original se perdió en un incendio en 1990, pero hay copias en fundaciones que confirman esta información.

La exaltación

Pocos documentos fiables hay sobre su exaltación al grado de Maestro. En 1828, Bolívar le contó a su edecán que había sido exaltado en París, dato respaldado por historiadores masónicos.

Su nombre aparece en los registros de la logia San Alejandro de Escocia como Maestro, lo que sugiere que este grado se le otorgó poco tiempo después de su aumento de salario.

No sabemos la fecha ni la logia exacta donde se realizó esta exaltación; algunas fuentes dicen agosto de 1806, aunque no hay pruebas claras. Otros sostienen que fue en Londres en 1810, pero esto contradice las palabras del Libertador y la corta estadía que tuvo en Inglaterra ese año.

Al regresar a Venezuela, Bolívar ingresó a la Sociedad Patriótica, la parte visible de la masonería caraqueña. La masonería venezolana había empezado en 1808 con la logia San Juan de la Margarita y se fortaleció en 1810 con la logia de Barcelona.

Los altos grados

En el Museo Masónico de Nueva York se conservan el mandil y collarín de Bolívar del grado 32. Se dice que fue investido con el grado 33 en Caracas en 1824, aunque no pudo haber sido de manos de José Cerneau, pues Bolívar estaba en Perú en esa fecha.

Se ha mencionado que el general Antonio Valero de Bernabé, hermano masón y fundador de varias logias en Perú, le habría conferido ese grado, pero Valero no tenía el grado 33 en ese momento.

Por tanto, se cree que su edecán, Luis Perú de Lacroix, podría haberle otorgado ese grado, ya que pudo representar a algún Supremo Consejo.

Aunque quedan muchos detalles sin aclarar, lo que sí está claro para mí es que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar fue francmasón, y su relación con la Masonería fue una parte importante en su vida y obra.

CUANDO ALGO NO PUEDE SER LLAMADO POR SU NOMBRE.

Siempre que una historia es contada, se hace generalmente desde el pasado,  ya es hora de comenzar a contar historias desde el futuro, con un presente cierto y un pasado incierto, nada es mas difícil que lograr cambiar la forma de pensar del denominador común llamado persona, sin embargo bien vale el esfuerzo.

Dicho esto, y visto lo visto, muchos tienden a pensar que quizás nuestras historias son diferentes, sin embargo no hay nada mas similar que el día a día, tanto es así que aunque nuestras vidas sean trastocadas por diferentes factores en diversas etapas, todos terminamos al final de nuestros días descansando  en el mismo lugar con las mismas medidas y cubiertos con el mismo material, inclusive el proceso de descomposición de la materia humana es el mismo, es por esto que sin miedo a equivocarme les puedo asegurar que, aunque camines por diferentes vías en la vida el final de ella siempre se llega a la misma estación.

Estación donde algunos difieren que sobre la mutación del ente humano a un plano de justicia, bien sea divina o maligna, pero lo catalogan como justicia. Este es un buen punto para partir y conversar sobre las diferentes tendencias religiosas, fanáticas, estigmáticas o para ser justos pueden insertar el nombre que mas les apetezca.

La justicia como tal es justa solo eso, no es ni buena ni mala si no simplemente justa. La diferencia entre las percepciones no son mas que las dadas por la diversidad de cristales que utilizamos en un momento dado para, aunque sea de manera inconsciente colocar el color que mas nos pueda favorecer.

Esto del intercambio de los cristales a conveniencia no lo digo yo, simplemente deténgase un momento a pensar en un momento determinado en el cuál debería haber tomado un decisión "justa" e inmediatamente obtendrá el color de los lentes que utilizó en ese momento.

La justicia, puede ser catalogada de infinitas maneras puesto que son infinitos los pasadizos del laberinto mental de  cada ser, justa o injusta, linda o no tan linda, irreverente, extravagante, galopante, lenta pero segura, comedida o displicente, lo cierto del caso es que, justa, como justa, pareciera que no es; y que extraño ha de ser que una entidad no pueda ser llamada por su nombre porque simplemente tiene muchos sinónimos que la identifican mejor que su nombre propio.

Entrando un poco en terreno mas hostil, hay quienes utilizan la justicia como un escudo y otros como una especie de trampolín.

Cuántas veces no hemos escuchado la frase "Que injusta es la vida" cuando en realidad no puede ser mas justa como tal, te la regalan saliendo por un orificio y la regresas entrando a otro. Las cosas que hacemos durante el tiempo que estamos en la permanencia terrenal, es lo que al final te define como has de ser recibido al cruzar el umbral según las creencias de cada quien.




“No des perlas a los cerdos”

​“No des perlas a los cerdos”  Muchos creen que “No des perlas a los cerdos” es solo una metáfora bonita. Pero no lo es. Es una advertencia ...