Simón Bolívar y la Masonería
Simón Bolívar es un personaje realmente singular, adelantado a su tiempo. Junto con otros padres de la emancipación americana, soñaron con una América unida, una idea que aunque algo tibia y mediocre, sigue siendo el ideal que muchos políticos intentan alcanzar hoy en día. Ese fue el inicio de un gran sueño.
Para abordar este tema, parto del relato de uno de los biógrafos más importantes del Libertador, Jules Manzini, quien asegura que Bolívar se inició en la logia mirandista Lautaro, en Cádiz. Sobre esta base, exploraremos los detalles.
Las logias mirandistas fueron fundadas por Sebastián Francisco de Miranda, un verdadero precursor de la independencia americana. Fue él quien le dio a Colombia su nombre, participó en muchas batallas, y formó parte del grupo de hermanos franceses que lucharon junto a los revolucionarios de Franklin en la independencia de Estados Unidos. Miranda fue un hombre universal, cuyo nombre está en el Arco del Triunfo en París. Fue un soñador, libertario, incansable luchador, culto y estratega, además de un masón creador de logias e instigador de sociedades secretas que conspiraban por la libertad de América.
La iniciación
Después de la muerte de su esposa María Teresa del Toro a principios de 1803, Simón Bolívar atravesó un profundo estado de abatimiento, casi desesperación. En busca de respuestas y consuelo viajó a España, y se dice que fue en Cádiz, en la logia gaditana Lautaro, donde fue reconocido y admitido como aprendiz masón.
Sin embargo, aunque se dice que su iniciación fue en 1803, Bolívar no llegó a Cádiz sino hasta diciembre de ese año, lo que hace poco probable que hubiera podido ser admitido en tan poco tiempo, y menos aún siendo menor de edad (nació el 24 de julio de 1783). Por eso, algunos sostienen que su ingreso ocurrió en febrero de 1804 o incluso más tarde, y creo que la fecha más probable es en 1805.
Hay quienes argumentan que fue iniciado en 1806 en la logia Londres #5, pero esa versión es cuestionable, especialmente porque uno de los documentos más confiables sobre su actividad masónica es un aumento de grado fechado el 11 de noviembre de 1805.
En cuanto a la idea más popular de su iniciación en 1803, habría que aceptar que antes de su segundo viaje a Europa, ya había contactado en Caracas con representantes de Miranda para su ingreso a la logia poco después de llegar a Cádiz. Pero me parece poco probable dado su estado emocional.
Cuando llegó a España estaba profundamente deprimido por la muerte de su esposa. El duelo suele impedir que una persona se involucre en actividades intelectuales, porque la mente queda fija en la persona perdida, y él mismo dijo: “la pena de amor es un tormento, pero un tormento delicioso”.
Esa mezcla de atracción y rechazo hacia su pérdida lo llevó a dejar su casa en San Mateo y a buscar consuelo con su suegro. En ese estado, le resultaba difícil comprometerse con una nueva experiencia emocional intensa, como la iniciación masónica.
Luego, ya en París a principios de 1804, Bolívar adoptó una defensa maníaca para enfrentar su tristeza: llevaba una vida de fiestas, juegos, mujeres, teatro y excesos, incluso impuso la moda del sombrero “bolívar”. Este comportamiento tan impulsivo y narcisista no parece el estado ideal para iniciarse en la Masonería.
Podría pensarse que era hipomaníaco y por eso hiperactivo, pero creo más bien que tenía un trastorno límite de la personalidad, lo que explica sus cambios de ánimo.
Después de unos meses, la tristeza volvió y buscó algo firme a qué aferrarse. Ese “ancla” llegó en 1804 con Simón Rodríguez, a quien llamaba “el Sócrates de Caracas, un amigo que adoro”. Rodríguez era masón y su encuentro con él marcó un cambio: Bolívar dejó su lujoso apartamento y se mudó a uno más modesto con su maestro. Su interés por Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Spinoza y otros pensadores se reavivó.
Entonces sí, estaba en condiciones, tanto de edad como de ánimo, para acercarse a la Masonería y recibir las enseñanzas de su mentor.
El aumento de salario
En París, en la primavera de 1804, Bolívar tenía 22 años cuando recibió su aumento de salario al grado de Compañero en la respetable logia San Alejandro de Escocia, que se reunía dos veces al mes. Según un documento original fechado el 11 de noviembre de 1805, fue ese día cuando fue elevado a Compañero, justo antes de emprender un viaje importante.
Lamentablemente, el documento original se perdió en un incendio en 1990, pero hay copias en fundaciones que confirman esta información.
La exaltación
Pocos documentos fiables hay sobre su exaltación al grado de Maestro. En 1828, Bolívar le contó a su edecán que había sido exaltado en París, dato respaldado por historiadores masónicos.
Su nombre aparece en los registros de la logia San Alejandro de Escocia como Maestro, lo que sugiere que este grado se le otorgó poco tiempo después de su aumento de salario.
No sabemos la fecha ni la logia exacta donde se realizó esta exaltación; algunas fuentes dicen agosto de 1806, aunque no hay pruebas claras. Otros sostienen que fue en Londres en 1810, pero esto contradice las palabras del Libertador y la corta estadía que tuvo en Inglaterra ese año.
Al regresar a Venezuela, Bolívar ingresó a la Sociedad Patriótica, la parte visible de la masonería caraqueña. La masonería venezolana había empezado en 1808 con la logia San Juan de la Margarita y se fortaleció en 1810 con la logia de Barcelona.
Los altos grados
En el Museo Masónico de Nueva York se conservan el mandil y collarín de Bolívar del grado 32. Se dice que fue investido con el grado 33 en Caracas en 1824, aunque no pudo haber sido de manos de José Cerneau, pues Bolívar estaba en Perú en esa fecha.
Se ha mencionado que el general Antonio Valero de Bernabé, hermano masón y fundador de varias logias en Perú, le habría conferido ese grado, pero Valero no tenía el grado 33 en ese momento.
Por tanto, se cree que su edecán, Luis Perú de Lacroix, podría haberle otorgado ese grado, ya que pudo representar a algún Supremo Consejo.
Aunque quedan muchos detalles sin aclarar, lo que sí está claro para mí es que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar fue francmasón, y su relación con la Masonería fue una parte importante en su vida y obra.