Pasan los días y los resultados todos, parecieran que son los mismos, pasa y pasa mas de lo que pienso, actúo y me gana la ansiedad, trato de no desesperar al que espera, y me vuelve a ganar la desesperación, busco respuestas y me llueven preguntas, que difícil es estar en la posición de director de la obra y cuando por fin se monta en escena , lo qué haces es ser el maquillista para enmendar la obra porque los actores de reparto que están por el momento, en su prepotencia se creen con derechos, cuando ni si quieran saben donde buscar los deberes que deben cumplir, toca levantarse sin encorvamientos, porque la lucha a la cual te has dedicado es más grande que todo eso, más sutil, más noble pero sobre todo más grande que tú.
Toca sacudirse el polvo, el polvo que los demás están empeñados en lanzarte encima y que es sobrante de sus problemas, de sus limitaciones, inconformidades y vaya usted a saber cuantas cosas más, pues bien, dos palmadas a mi saco y a continuar, ahora siento en mis hombros los golpes cariñosos de esas palmadas, pero un momento, no me las he dado yo, veo mi saco y ha quedado otra vez en su color original, son cuatro, cuatro golpes secos pero amables, firmes pero con la fuerza necesaria para no provocar dolor, me pongo de pie y lentamente levanto la mirada, son los cuatro pilares que mantienen firme mi templo, son las flores que adornan mi jardín, tres rosas rojas y 1 rosa azul, son el combustible de esta alma que se encuentra en este vehículo terrenal que algunos llaman cuerpo y que muchos han tratado innumerables veces desesperadamente desesperar, un lugar un poco peculiar, pues en ese jardín también florecen otras variedades de flores, unas grandes otras pequeñas que perfuman el ambiente y complementan la belleza y su esencia, pero lo más increíble de ese lugar es, que no crece maleza,.
Pues si, una vez más están ahí, en el momento más caluroso de mi día, florecen así no más, aún cuando el jardinero por diversos motivos que lo distraen se olvida de colocarles un poco de agua y algo de abono, no es siempre, pero sucede.
Y a pesar de todo esto que les he contado sin embargo cuando entras en cuenta, te das cuenta, que ahí están con los que cuentas, aunque por sacar cuentas, te aíslas y los aíslas más de la cuenta, sin darte cuenta.
Y allí antes tus ojos está, ese jardín de diversas especies, ese jardín de las cuatro rosas, el de las rosas que han sido, son y serán, los que aromatizan el perfume de tu jardín, y lo más sublime de todo esta historia que he contado, es que no es historia, si no realidad.
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