lunes, 16 de junio de 2025

El Arte Real

El Arte Real


El arte real ha jugado un papel importante en la práctica y difusión de la masonería, particularmente durante su surgimiento en el siglo XVIII. La relación entre la representación visual y el simbolismo en la obra de arte real masónica es un tema de interés y exploración. El simbolismo masónico, con sus alusiones al misterio, misterios y lo oculto, resuena bien con la imaginación moderna y postmoderna. A medida que la masonería creció en popularidad, el arte real se volvió fundamental en su práctica, retórica y difusión mundial. Este vínculo entre el arte real y la masonería es evidente en exposiciones que exploran los ideales y el impacto de la organización, y muestran materiales físicos que reflejan sus ambiciones y tensiones. Los estudiosos han buscado en varias formas de arte para comprender la influencia de la ideología masónica, examinando el arte visual, la arquitectura y las artes escénicas. Al examinar la masonería a través de sus propias prácticas, los investigadores esperan descubrir la formación y evolución de la organización. En estas representaciones artísticas, la luz suele tener un significado simbólico ligado a lo intangible y espiritual debido a su naturaleza etérea. De esta manera, el arte real sirve como medio a través del cual la masonería comunica sus mensajes y refuerza su simbolismo a sus miembros y al resto del mundo.

 


El ARTE REAL en la masonería se expresa por medio del trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo comienza a hacer el masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla, a los cuales posteriormente le va sumando otras herramientas.  El simbolismo de estos elementos herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad del sujeto. El ARTE HERMÉTICO -o Arte Real-es un don del cielo, un auténtico regalo de Dios al que pocos son invitados. La iniciación es una llamada que experimentan pocos hombres y que les permite un alejamiento del mundo exterior y un acercamiento a sí mismos.

 

 DEL ARTE REAL

Al hablar del Arte Real es necesario viajar en el tiempo. Recordemos que la Orden tiene su origen en los constructores del pasado medieval. Es decir, hombres expertos en la elaboración de catedrales que transmitían sus conocimientos mediante símbolos, enseñanzas y palabras únicas que, siendo secretas, permitían mantener el núcleo de conocimientos intacto.

Los Antiguos Gremios de Constructores medievales son la cuna histórica, simbólica y filosófica de la masonería. Esta proviene de una iniciación de oficio derivada de aquéllas corporaciones medievales, las que le han transmitido su estructura, sus grados iniciáticos y el hermoso, cuanto sublime, simbolismo representado por el Arte de Construir que, para la masonería, constituye un arte sagrado, espiritual y expresado por medio del ritual.

La masonería regular trabaja simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio espiritual que dirige y orienta sus trabajos y cuya influencia es transmitida al neófito por medio del ritual de iniciación. Esta construcción es al mismo tiempo interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, él mismo, un templo en el que se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una piedra del templo que levanta junto a sus hermanos de logia "de todos los tiempos y extendidos sobre la faz de la tierra". 

El ARTE REAL de la masonería se expresa por medio del trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo hace el masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla.  El simbolismo de estos elementos herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad del sujeto. Basta examinar las majestuosas construcciones. Así la Orden toma de ellos su modo de trabajo y simbolismo y lo convierte en su lenguaje y su método esencial de enseñanza y comunicación. Lo que nos lleva necesariamente, hacer una brevísima digresión sobre qué es o en qué consiste un símbolo. En efecto, tradicionalmente, el símbolo se ha entendido como un intermediario entre dos realidades. Una perceptible, conocida; y otra desconocida, menos perceptible que la primera, por lo cual ese símbolo es el vehículo que posibilita ese conocimiento, esa esencia de diversa índole, sea ésta espiritual, cognoscitiva o de alguna otra naturaleza. De esta manera, aprender simbólicamente es un modo de aprender activo Supone una participación activa nuestra; mediante la conjugación de operaciones y procesos mentales que unen la información acumulada en nosotros y la recibida por el símbolo, lo que redunda en crear una nueva realidad. Este esfuerzo reflexivo generará progreso individual.

 

Como se hace EL ARTE REAL

Recapitulando “Arte Real”, empleada por la masonería tiene su origen en la construcción de catedrales era un arte "real" por aliar conocimientos técnicos y espirituales. Hoy la masonería especulativa, heredera de los constructores de catedrales es decir de la masonería operativa, sigue utilizando la expresión "arte real" para designar a sus trabajos, dando a entender que dichos trabajos tienen un contenido e ideal trascendental. En efecto, el ARTE REAL permite trabajar simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio espiritual que dirige y orienta sus trabajos, y cuya influencia es transmitida por medio del ritual de la iniciación. Esta construcción es al mismo tiempo interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, un templo en el que se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una piedra del templo que levanta junto a sus hermanos de logia. En otras palabras, La Masonería contemporánea, necesariamente filosófica, aplica las reglas de la construcción al Templo o Edificio Espiritual , cuyo levantamiento exige de sus operarios un doble esfuerzo: la construcción personal en los terrenos de su propio "Yo interno" (Que ira transmutando) y la construcción externa en los escenarios del mundo, de la sociedad, de la comunidad, estructurados sobre la base de los Principios Masónicos: la tolerancia, el reconocimiento de igualdad del ser humano y la posibilidad política de acceder a esquemas jurídicos que la garanticen, la libertad, la fraternidad sin distinción de credos (o sin ellos) ideologías, razas, clases y orígenes sociales. De esta manera se realiza, el Arte Real, trabajando sobre la "piedra bruta", es decir sobre el individuo, desbastando, puliendo y escuadrando la piedra hasta transformarla en "piedra cúbica de la Maestría", gracias a las reglas tradicionales del "Arte Real"

 

 Construcción del Templo Interior

Es aquí donde el “Arte Real” cobra mayor significación, porque se une con la tradición Hermética. Específicamente con la Alquimia, la cual es el arte de transmutar los metales viles en oro o plata, tal definición es la cara visible de la alquimia exotérica presentada a los profanos. La ciencia ha demostrado que esto es químicamente imposible. Sin embargo, la cara oculta de la alquimia, accesible sólo a los iniciados, consiste en adquirir virtudes como la verdad, la perfección del alma, la contemplación de Dios, donde el oro es sólo un símbolo. Es el hombre quien se transforma se transmuta y deja de ser un metal y se convierte en otro. En otras palabras, la alquimia trasmuta una materia densa, plomo (o el hombre con sus vicios y pasiones) en un metal sublime, el oro (o el hombre con virtudes) Así las cosas existe una perfecta analogía con la alquimia la "Gran Obra" se realiza trabajando sobre la "materia prima" y transformándola en "piedra filosofal" (el hombre que se transmuta) según las reglas del "Arte Real hermético". Operación que resume la máxima de Basilio Valentino: V.I.T.R.I.O.L. (Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem: Visita el interior de la Tierra, por rectificación encontrarás la piedra oculta).  La aplicación práctica, debo como Masón transformar los vicios (metales viles) en virtudes (metales nobles) y a los hombres en hermanos viviendo la fraternidad en serio, a los ignorantes en sabios, a los hipócritas en sinceros y a los ambiciosos en humildes y a los desleales en hombres rectos que traten igual a los desiguales en justicia. De esta manera se construye el Templo interior, ejerciendo el Arte Real para el perfeccionamiento del individuo. En esta parte, corresponde reflexionar un poco más.


El Arte Real es, entonces, un proceso de transformación, un cambio gradual del hombre que abandona poco a poco las asperezas y las rebabas de su personalidad profana y grosera para aproximarse a su templo interior, es decir, al regocijo interno que le da la Luz de la Verdad, la cual proviene de la iluminación de comprender la verdadera esencia de Dios, más allá de creencias, dogmatismos y formulismos del culto religioso. Esta visión interna, que nace de la transformación interior -el desbastamiento de la Piedra Bruta- es lo que la masonería llama "cuadrar la piedra", es decir, hacerla cúbica pero como una evolución de la piedra tosca que abandona poco a poco sus formas para transitar al mejoramiento continuo de la personalidad. Por eso, en vano trabaja y se esfuerza el masón si sus trabajos no son a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Bien lo dicen David, el salmista: "Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles" y Santiago en el Cap.2 Versículo 8: “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis.”

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