El Arte Real
El arte real ha
jugado un papel importante en la práctica y difusión de la masonería,
particularmente durante su surgimiento en el siglo XVIII. La relación entre la
representación visual y el simbolismo en la obra de arte real masónica es un
tema de interés y exploración. El simbolismo masónico, con sus alusiones al
misterio, misterios y lo oculto, resuena bien con la imaginación moderna y
postmoderna. A medida que la masonería creció en popularidad, el arte real se volvió fundamental en su práctica, retórica
y difusión mundial. Este vínculo entre el arte real
El ARTE REAL en la masonería se expresa por medio del
trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de
la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de
sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su
destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el
aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los
prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el
hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y
morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo comienza a hacer el
masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla, a los cuales
posteriormente le va sumando otras herramientas. El simbolismo de estos elementos
herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad
del sujeto. El ARTE HERMÉTICO -o Arte Real-es un don del cielo, un auténtico
regalo de Dios al que pocos son invitados. La iniciación es una llamada que
experimentan pocos hombres y que les permite un alejamiento del mundo exterior
y un acercamiento a sí mismos.
Al hablar del Arte Real es necesario viajar en el tiempo. Recordemos que la Orden tiene su origen en los constructores del pasado medieval. Es decir, hombres expertos en la elaboración de catedrales que transmitían sus conocimientos mediante símbolos, enseñanzas y palabras únicas que, siendo secretas, permitían mantener el núcleo de conocimientos intacto.
Los Antiguos Gremios de
Constructores medievales son la cuna histórica, simbólica y filosófica de la
masonería. Esta proviene de una iniciación de oficio derivada de aquéllas
corporaciones medievales, las que le han transmitido su estructura, sus grados iniciáticos
y el hermoso, cuanto sublime, simbolismo representado por el Arte de Construir
que, para la masonería, constituye un arte sagrado, espiritual y expresado por
medio del ritual.
La masonería regular trabaja
simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la
Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio
espiritual que dirige y orienta sus trabajos y cuya influencia es transmitida
al neófito por medio del ritual de iniciación. Esta construcción es al mismo
tiempo interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, él mismo, un
templo en el que se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una
piedra del templo que levanta junto a sus hermanos de logia "de todos los
tiempos y extendidos sobre la faz de la tierra".
El ARTE REAL de la masonería se expresa por medio del trabajo del aprendiz iniciado, el cual se expresa por medio del simbolismo de la piedra bruta, la que el aprendiz debe desbastar "a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla gradualmente a una forma en consonancia con su destino". Así, desbastar la Piedra es una manera masónica de decir que el aprendiz -el masón en general- trabaja sobre sí mismo para despojarse de los prejuicios, vanidades, superfluidades y del mundo ilusorio de las formas que el hombre aprende en el "mundo profano", mundo al que debe renunciar y morir para renacer como un hombre nuevo. Este trabajo lo hace el masón con tres herramientas: el mazo, el cincel y la regla. El simbolismo de estos elementos herramentales de la construcción es sublime y constructivo de la personalidad del sujeto. Basta examinar las majestuosas construcciones. Así la Orden toma de ellos su modo de trabajo y simbolismo y lo convierte en su lenguaje y su método esencial de enseñanza y comunicación. Lo que nos lleva necesariamente, hacer una brevísima digresión sobre qué es o en qué consiste un símbolo. En efecto, tradicionalmente, el símbolo se ha entendido como un intermediario entre dos realidades. Una perceptible, conocida; y otra desconocida, menos perceptible que la primera, por lo cual ese símbolo es el vehículo que posibilita ese conocimiento, esa esencia de diversa índole, sea ésta espiritual, cognoscitiva o de alguna otra naturaleza. De esta manera, aprender simbólicamente es un modo de aprender activo Supone una participación activa nuestra; mediante la conjugación de operaciones y procesos mentales que unen la información acumulada en nosotros y la recibida por el símbolo, lo que redunda en crear una nueva realidad. Este esfuerzo reflexivo generará progreso individual.
Como se hace EL ARTE
REAL
Recapitulando “Arte Real”,
empleada por la masonería tiene su origen en la construcción de catedrales era
un arte "real" por aliar conocimientos técnicos y espirituales. Hoy
la masonería especulativa, heredera de los constructores de catedrales es decir
de la masonería operativa, sigue utilizando la expresión "arte real"
para designar a sus trabajos, dando a entender que dichos trabajos tienen un
contenido e ideal trascendental. En efecto, el ARTE REAL permite trabajar
simbólica y ritualmente en la edificación del templo universal dedicado a la
Gloria del Gran Arquitecto del Universo, el cual considera como un principio
espiritual que dirige y orienta sus trabajos, y cuya influencia es transmitida
por medio del ritual de la iniciación. Esta construcción es al mismo tiempo
interior y exterior. Es interior toda vez que el masón es, un templo en el que
se manifiesta el espíritu divino; es exterior ya que él es una piedra del
templo que levanta junto a sus hermanos de logia. En otras palabras, La
Masonería contemporánea, necesariamente filosófica, aplica las reglas de la
construcción al Templo o Edificio Espiritual , cuyo levantamiento exige de sus
operarios un doble esfuerzo: la construcción personal en los terrenos de su
propio "Yo interno" (Que ira transmutando) y la construcción externa
en los escenarios del mundo, de la sociedad, de la comunidad, estructurados
sobre la base de los Principios Masónicos: la tolerancia, el reconocimiento de
igualdad del ser humano y la posibilidad política de acceder a esquemas jurídicos
que la garanticen, la libertad, la fraternidad sin distinción de credos (o sin
ellos) ideologías, razas, clases y orígenes sociales. De esta manera se
realiza, el Arte Real, trabajando sobre la "piedra bruta", es decir
sobre el individuo, desbastando, puliendo y escuadrando la piedra hasta
transformarla en "piedra cúbica de la Maestría", gracias a las reglas
tradicionales del "Arte Real"
Construcción del Templo Interior
Es aquí donde el “Arte Real”
cobra mayor significación, porque se une con la tradición Hermética. Específicamente
con la Alquimia, la cual es el arte de
transmutar los metales viles en oro o plata, tal definición es la cara visible
de la alquimia exotérica presentada a los profanos. La ciencia ha demostrado
que esto es químicamente imposible. Sin embargo, la cara oculta de la alquimia,
accesible sólo a los iniciados, consiste en adquirir virtudes como la verdad,
la perfección del alma, la contemplación de Dios, donde el oro es sólo un
símbolo. Es el hombre quien se
transforma se transmuta y deja de ser un metal y se convierte en otro. En otras
palabras, la alquimia trasmuta una materia densa, plomo (o el hombre con sus
vicios y pasiones) en un metal sublime, el oro (o el hombre con virtudes) Así
las cosas existe una perfecta analogía con la alquimia la "Gran Obra"
se realiza trabajando sobre la "materia prima" y transformándola en
"piedra filosofal" (el hombre que se transmuta) según las reglas del
"Arte Real hermético". Operación que resume la máxima de Basilio
Valentino: V.I.T.R.I.O.L. (Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies
Occultum Lapidem: Visita el interior de la Tierra, por rectificación encontrarás
la piedra oculta). La aplicación
práctica, debo como
El Arte Real es, entonces, un
proceso de transformación, un cambio gradual del hombre que abandona poco a
poco las asperezas y las rebabas de su personalidad profana y grosera para
aproximarse a su templo interior, es decir, al regocijo interno que le da la
Luz de la Verdad, la cual proviene de la iluminación de comprender la verdadera
esencia de Dios, más allá de creencias, dogmatismos y formulismos del culto
religioso. Esta visión interna, que nace de la transformación interior -el desbastamiento de la Piedra Bruta- es lo que la masonería
llama "cuadrar la piedra", es decir, hacerla cúbica pero como una
evolución de la piedra tosca que abandona poco a poco sus formas para transitar
al mejoramiento continuo de la personalidad. Por eso, en vano trabaja y se
esfuerza el masón si sus trabajos no son a la Gloria del Gran Arquitecto del
Universo. Bien lo dicen David, el
salmista: "Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los
albañiles" y
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